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Tu empresa ha cambiado… ¿están tus seguros preparados para esa nueva realidad?

Una empresa cambia constantemente. Crece, incorpora nuevos empleados, abre instalaciones, adquiere maquinaria, empieza a vender en otros países o implanta nuevas formas de trabajo. Sin embargo, hay un aspecto que muchas organizaciones pasan por alto durante ese proceso: los seguros suelen permanecer exactamente igual que cuando se contrataron.

Es una situación mucho más frecuente de lo que parece. Empresas que han duplicado su facturación mantienen los mismos capitales asegurados. Negocios que han incorporado nuevas líneas de actividad siguen declarando únicamente la actividad original. Organizaciones que operan desde varias sedes continúan asegurando únicamente la primera oficina.

El problema no suele aparecer mientras todo funciona con normalidad. Surge cuando ocurre un siniestro y la aseguradora analiza si el riesgo declarado sigue correspondiéndose con la realidad de la empresa.

Por eso, revisar un programa de seguros no debería hacerse únicamente cuando vence la póliza. También debería formar parte de cualquier cambio importante en la organización.

 

Revisión de seguros cuando evolución empresa Acodrid

 

Los seguros protegen una realidad concreta, no una empresa estática

Cuando una aseguradora emite una póliza, lo hace basándose en una fotografía de la empresa en un momento determinado.

Actividad, número de trabajadores, instalaciones, maquinaria, facturación, procesos, vehículos o mercados donde opera forman parte de la información utilizada para valorar el riesgo.

El problema es que esa fotografía deja de ser válida cuando la empresa evoluciona.

Y las empresas evolucionan constantemente.

No significa que cualquier cambio obligue a modificar una póliza, pero sí que determinados crecimientos o transformaciones hacen recomendable comprobar que las coberturas siguen respondiendo a la actividad real.

En muchas ocasiones, la diferencia entre un siniestro correctamente cubierto y otro con problemas no está en el accidente, sino en que la póliza ya no reflejaba cómo funcionaba realmente la empresa.

Comprar otra empresa también supone incorporar nuevos riesgos

Las adquisiciones empresariales suelen analizarse desde el punto de vista financiero, fiscal o jurídico.

Sin embargo, pocas veces se revisa de inmediato el impacto asegurador de la operación.

Cuando una empresa compra otra puede incorporar nuevas instalaciones, trabajadores, maquinaria, actividades diferentes o incluso responsabilidades derivadas de contratos ya existentes.

Cada uno de estos elementos puede modificar el perfil de riesgo inicialmente asegurado.

Además, durante los primeros meses tras una integración es habitual que ambas organizaciones convivan con procedimientos distintos, sistemas diferentes e incluso pólizas separadas.

Ese periodo de transición merece una revisión específica para comprobar que no existen duplicidades, vacíos de cobertura o riesgos que hayan quedado sin declarar.

Abrir una nueva nave o cambiar de instalaciones no consiste solo en comunicar una dirección

Uno de los errores más habituales consiste en pensar que trasladar la empresa o alquilar una nueva nave únicamente implica actualizar la dirección de la póliza.

En realidad, el cambio puede afectar a numerosos aspectos relacionados con el riesgo.

Las nuevas instalaciones pueden tener características constructivas distintas, diferentes medidas de protección contra incendios, otro entorno industrial o un valor patrimonial superior.

También puede modificarse la distribución del stock, la maquinaria instalada o el volumen de mercancías almacenadas.

Todos estos factores forman parte de la valoración aseguradora y conviene analizarlos antes de que se produzca cualquier incidencia.

Exportar o empezar a trabajar en otros países cambia el escenario

Muchas pymes comienzan vendiendo únicamente en España y, con el paso del tiempo, amplían su actividad a mercados internacionales.

Ese crecimiento suele percibirse como una oportunidad comercial, pero también modifica determinados riesgos.

La responsabilidad derivada de productos o servicios puede variar según el país donde se comercialicen.

Determinadas pólizas incluyen limitaciones territoriales o requieren revisar el ámbito geográfico de cobertura cuando la empresa empieza a operar fuera de España.

Lo mismo ocurre con desplazamientos profesionales, transporte internacional o prestación de servicios en otros mercados.

No se trata de que exportar implique automáticamente contratar nuevos seguros, sino de comprobar que el programa existente continúa adaptándose al ámbito real de actividad.

 

Más empleados también significan una organización diferente

El crecimiento de la plantilla no solo incrementa la capacidad productiva de una empresa.

También modifica la organización interna y la forma en la que se desarrollan muchas actividades.

Más trabajadores pueden implicar nuevos mandos intermedios, ampliación de instalaciones, mayor rotación o procesos internos diferentes.

Desde la perspectiva del riesgo, la empresa ya no funciona igual que cuando tenía diez empleados.

En algunos casos, este crecimiento puede justificar una revisión de coberturas relacionadas con accidentes, responsabilidad empresarial o incluso con la protección de administradores y directivos cuando la estructura organizativa adquiere mayor complejidad.

El objetivo no es asegurar a más personas por el simple hecho de contratar, sino verificar que la dimensión actual de la empresa sigue reflejada correctamente en sus pólizas.

 

El teletrabajo también modificó muchos riesgos

La expansión del trabajo híbrido hizo que muchas empresas cambiaran su forma de operar prácticamente de un día para otro.

Sin embargo, no todas adaptaron sus seguros a esa nueva realidad.

Cuando parte de la actividad se desarrolla fuera de las instalaciones habituales aparecen cuestiones relacionadas con los equipos informáticos, la seguridad de la información, los accesos remotos o la utilización de dispositivos fuera de la oficina.

En muchos casos, el mayor cambio no está en el lugar desde el que trabaja el empleado, sino en la dependencia tecnológica que adquiere la empresa.

Por eso, las organizaciones que consolidan modelos híbridos suelen revisar tanto sus riesgos tecnológicos como las coberturas asociadas a ciberseguridad.

 

Incorporar vehículos o maquinaria puede requerir algo más que asegurar un activo nuevo

Comprar nuevos vehículos, maquinaria o equipos suele entenderse como una decisión patrimonial.

Sin embargo, también modifica la exposición al riesgo.

No solo aumenta el valor de los bienes asegurados.

También pueden cambiar la actividad desarrollada, los desplazamientos de los trabajadores, las tareas realizadas o el nivel de responsabilidad frente a terceros.

Cuando estas incorporaciones forman parte de un crecimiento relevante de la empresa, resulta aconsejable analizar el conjunto del programa asegurador y no limitarse únicamente a añadir un nuevo bien a una póliza existente.

 

El cambio más importante muchas veces no es visible

No todas las transformaciones empresariales son fáciles de identificar.

Hay empresas que mantienen las mismas oficinas y el mismo número de trabajadores, pero han cambiado completamente su forma de prestar servicios.

Otras han digitalizado procesos, trabajan con nuevos proveedores tecnológicos o han empezado a gestionar información mucho más sensible que hace unos años.

Estos cambios no aparecen en una fotografía de las instalaciones, pero sí modifican el perfil de riesgo de la organización.

Precisamente por eso, revisar un programa de seguros no debería entenderse como un trámite administrativo, sino como una forma de comprobar que la protección evoluciona al mismo ritmo que el negocio.

 

Preguntas frecuentes sobre cuándo revisar los seguros de una empresa

¿Es obligatorio comunicar a la aseguradora cualquier cambio en la empresa?

No todos los cambios requieren comunicación inmediata, pero aquellos que modifican de forma relevante el riesgo asegurado pueden hacer recomendable informar a la aseguradora o revisar las pólizas.

¿Abrir una nueva oficina obliga a modificar los seguros?

Dependerá del tipo de actividad y de las coberturas contratadas. En muchos casos conviene revisar que las nuevas instalaciones estén correctamente aseguradas.

¿Qué ocurre si una empresa empieza a exportar?

Es recomendable comprobar que el ámbito territorial de las pólizas y las coberturas de responsabilidad civil se adaptan a los nuevos mercados donde opera la empresa.

¿El teletrabajo puede afectar a los seguros?

. Especialmente cuando implica cambios en la gestión de equipos informáticos, acceso remoto a sistemas o tratamiento de información sensible.

¿Cada cuánto tiempo debería revisarse un programa de seguros?

Además de las revisiones periódicas, resulta aconsejable revisar tu programa de seguros siempre que la empresa experimente cambios relevantes en su actividad, estructura o dimensión.

¿Qué pasa si un siniestro ocurre después de un cambio que nunca se revisó?

Cada caso debe analizarse individualmente, pero si el riesgo declarado ya no se corresponde con la realidad de la empresa, pueden surgir problemas durante la gestión del siniestro o en la aplicación de determinadas coberturas.

 

El mejor momento para revisar un seguro suele ser antes de que la empresa cambie

Los seguros no deberían revisarse únicamente cuando llega el recibo de renovación. Las empresas evolucionan constantemente y esa evolución puede modificar el riesgo mucho antes de que exista un siniestro.

Abrir nuevas instalaciones, crecer, incorporar tecnología, ampliar mercados o reorganizar la actividad son decisiones empresariales que también merecen una revisión desde la perspectiva aseguradora.

En Acodrid ayudamos a empresas de todos los tamaños a adaptar sus programas de seguros a la realidad de su negocio. Porque una póliza eficaz no es la que lleva más años contratada, sino la que sigue protegiendo la empresa que existe hoy, no la que existía cuando se firmó el contrato.

 

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