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Trabajar con clientes internacionales cambia más cosas que la facturación: también cambia el riesgo

Conseguir los primeros clientes fuera de España suele ser una señal de crecimiento. Muchas empresas comienzan exportando sus productos, prestando servicios de forma remota o abriendo relaciones comerciales en nuevos mercados sin modificar apenas su estructura. Sin embargo, desde el punto de vista asegurador, empezar a trabajar con clientes internacionales supone un cambio que conviene analizar con detenimiento.

En muchas ocasiones, la empresa mantiene exactamente las mismas pólizas que tenía cuando toda su actividad se desarrollaba en el mercado nacional. El problema es que los riesgos dejan de ser los mismos. Cambian las jurisdicciones, aparecen nuevas obligaciones contractuales, aumentan los desplazamientos, se utilizan plataformas tecnológicas internacionales y, en algunos casos, también cambia la responsabilidad que puede asumir la empresa frente a sus clientes.

No significa que cada operación internacional requiera contratar nuevos seguros, pero sí que resulta recomendable revisar si las coberturas actuales siguen respondiendo a la realidad del negocio.

 

Revisión de seguros con clientes internacionales Acodrid

 

La primera cuestión es comprobar dónde produce efectos la póliza

Uno de los aspectos que más desapercibidos pasan cuando una empresa comienza a internacionalizarse es el ámbito territorial de sus seguros.

Muchas pólizas establecen expresamente los países donde despliegan cobertura o delimitan el territorio en el que deben producirse tanto la actividad como las reclamaciones.

Esto resulta especialmente relevante en seguros de responsabilidad civil profesional o responsabilidad civil general.

Por ejemplo, una empresa española puede prestar servicios desde España a un cliente situado en otro país. Aunque el trabajo se haya realizado íntegramente desde territorio nacional, la reclamación puede plantearse conforme a la legislación o a los tribunales previstos en el contrato.

Por ello, antes de firmar acuerdos internacionales conviene verificar si la póliza contempla adecuadamente ese tipo de operaciones.

 

La responsabilidad contractual suele aumentar cuando aparecen clientes internacionales

Muchas empresas descubren que los contratos internacionales contienen cláusulas distintas a las habituales en operaciones nacionales.

Es frecuente encontrar mayores exigencias en materia de responsabilidad, obligaciones específicas sobre protección de datos, compromisos de confidencialidad o requisitos relacionados con la contratación de determinados seguros.

En algunos sectores también aparecen exigencias como:

  • Límites mínimos de responsabilidad civil.
  • Coberturas específicas para determinados trabajos.
  • Certificados de seguro emitidos en formatos concretos.
  • Inclusión del cliente como asegurado adicional cuando resulte jurídicamente posible.

Aceptar estas condiciones sin comprobar previamente cómo afectan a las pólizas existentes puede generar desajustes entre las obligaciones asumidas contractualmente y la protección realmente disponible.

Por eso, resulta aconsejable revisar los contratos antes de firmarlos y no únicamente cuando aparece una reclamación.

 

La gestión de datos adquiere una dimensión internacional

Trabajar con clientes extranjeros implica, en muchos casos, intercambiar información a través de plataformas digitales, servicios en la nube o proveedores tecnológicos situados en distintos países.

Aunque la empresa siga operando desde España, la información puede circular por infraestructuras internacionales o almacenarse en diferentes jurisdicciones.

Este escenario obliga a prestar especial atención a las obligaciones relacionadas con la protección de datos, la seguridad de la información y la continuidad del negocio.

Además, una incidencia tecnológica ya no afecta únicamente a clientes nacionales. Una interrupción del servicio o una filtración de información puede tener consecuencias simultáneas en varios mercados.

En este contexto, revisar el alcance de las pólizas de ciberriesgos adquiere una importancia creciente, especialmente cuando la actividad depende de plataformas digitales o del intercambio continuo de información con clientes internacionales.

 

Exportar productos también modifica determinados riesgos aseguradores

Cuando la internacionalización implica el envío de mercancías, el análisis asegurador va más allá de la responsabilidad civil.

El transporte internacional introduce riesgos relacionados con pérdidas, daños durante el traslado, incidencias logísticas o reclamaciones derivadas de la entrega de productos.

Además, la distribución internacional suele implicar la participación de operadores logísticos, transitarios, empresas de transporte y otros intervinientes cuya actuación también puede influir en la gestión de un siniestro.

Dependiendo del modelo de negocio, puede resultar conveniente revisar las coberturas relacionadas con mercancías transportadas, así como la distribución de responsabilidades establecida en los contratos de compraventa internacional.

No todas las operaciones presentan el mismo nivel de riesgo y la forma de organizar el transporte puede modificar quién asume determinadas responsabilidades durante el trayecto.

 

Los viajes de trabajo también forman parte de la gestión del riesgo

Muchas empresas comienzan su expansión internacional mediante reuniones comerciales, asistencia a ferias, visitas técnicas o desplazamientos de sus equipos.

Estos viajes forman parte de la actividad empresarial y también generan riesgos que conviene valorar.

Un incidente médico durante un desplazamiento, la necesidad de asistencia sanitaria en el extranjero, una cancelación inesperada o determinados problemas logísticos pueden afectar tanto al trabajador como al desarrollo de la operación comercial.

Aunque algunas empresas consideran que estos desplazamientos son ocasionales, cuando la actividad internacional empieza a consolidarse resulta recomendable revisar si las coberturas de viaje responden adecuadamente al volumen y características de los desplazamientos realizados.

No todos los destinos presentan el mismo nivel de riesgo sanitario ni las mismas necesidades de asistencia.

 

Internacionalizarse también implica revisar la continuidad del negocio

Cuando una empresa depende de proveedores, clientes o infraestructuras situadas en otros países, aumentan las situaciones que pueden afectar indirectamente a su actividad.

Retrasos logísticos, incidencias tecnológicas, interrupciones de determinados servicios o problemas en la cadena de suministro pueden repercutir en la capacidad de cumplir los compromisos adquiridos con los clientes.

Aunque no todos estos escenarios son asegurables, conviene analizar cómo afectan a la exposición global de la empresa y si determinadas coberturas pueden ayudar a gestionar parte de sus consecuencias económicas.

La internacionalización amplía las oportunidades de negocio, pero también incrementa el número de factores externos que pueden influir sobre la actividad diaria.

 

Crecer fuera de España exige revisar el programa asegurador de forma periódica

Uno de los errores más frecuentes consiste en revisar los seguros únicamente cuando se abre una filial o se establece una sede permanente en otro país.

Sin embargo, muchos cambios relevantes aparecen mucho antes.

La firma del primer contrato internacional, la incorporación de nuevos mercados, el incremento del volumen de exportaciones o el uso de plataformas tecnológicas globales ya pueden justificar una revisión de las pólizas existentes.

El objetivo no es contratar seguros innecesarios, sino comprobar que las coberturas actuales siguen siendo coherentes con la forma en que la empresa desarrolla realmente su actividad.

En muchas ocasiones, pequeños ajustes permiten adaptar el programa asegurador a una realidad empresarial muy distinta de la existente cuando comenzaron las operaciones.

 

Preguntas frecuentes sobre seguros y clientes internacionales

¿Es necesario contratar nuevos seguros para trabajar con clientes internacionales?

No siempre. En muchos casos basta con revisar las pólizas existentes para comprobar que su ámbito territorial y sus coberturas se adaptan a la nueva actividad.

¿La responsabilidad civil cubre automáticamente reclamaciones desde cualquier país?

Dependerá de las condiciones de la póliza. Muchas establecen límites territoriales o condiciones específicas respecto al lugar donde se produce la actividad o la reclamación.

¿Qué ocurre si un contrato internacional exige un nivel de cobertura superior al contratado?

La empresa seguirá vinculada por el contrato firmado. Por eso conviene revisar previamente que las obligaciones asumidas sean compatibles con las coberturas existentes.

¿Los seguros de ciberriesgos son más importantes cuando existen clientes internacionales?

En muchos casos sí, especialmente cuando la actividad implica intercambio continuo de información, prestación remota de servicios o utilización de plataformas digitales compartidas.

¿Conviene revisar el seguro de viaje si aumentan los desplazamientos internacionales?

. Cuando los viajes forman parte habitual de la actividad empresarial resulta recomendable comprobar que las coberturas médicas, de asistencia y repatriación se adaptan a los destinos habituales.

¿Cuándo debería revisarse el programa asegurador de una empresa que empieza a internacionalizarse?

Lo aconsejable es hacerlo desde el momento en que la actividad comienza a extenderse a nuevos mercados y siempre que se produzcan cambios relevantes en la forma de operar o en los riesgos asumidos.

 

Crecer internacionalmente también significa adaptar la protección del negocio

Expandirse a nuevos mercados supone una oportunidad para cualquier empresa, pero también implica asumir responsabilidades diferentes a las existentes en el ámbito nacional. La jurisdicción aplicable, las condiciones contractuales, el transporte internacional, la seguridad de la información o los desplazamientos profesionales son solo algunos de los aspectos que pueden modificar el perfil de riesgo del negocio.

Por eso, la internacionalización no debería analizarse únicamente desde el punto de vista comercial o financiero. Revisar el programa asegurador forma parte de una estrategia de crecimiento sostenible y permite comprobar que las coberturas evolucionan al mismo ritmo que la empresa.

En Acodrid ayudamos a empresas que inician o amplían su actividad internacional a revisar sus seguros desde una perspectiva global, identificando qué riesgos cambian con la expansión y adaptando las coberturas para que acompañen el crecimiento del negocio con la misma seguridad con la que se afrontan nuevos mercados.

 

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