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Usar inteligencia artificial en tu trabajo no traslada la responsabilidad: qué ocurre si el resultado contiene un error

La inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en una herramienta habitual en muchos entornos profesionales. Despachos de abogados, asesorías, ingenierías, consultoras, agencias de marketing o departamentos financieros la utilizan cada vez más para redactar contratos, elaborar informes, resumir documentación, preparar presupuestos o generar propuestas comerciales.

El ahorro de tiempo es evidente. Sin embargo, hay una cuestión que todavía genera muchas dudas: si un profesional utiliza inteligencia artificial para realizar parte de su trabajo y el resultado contiene un error que causa un perjuicio económico a un cliente, ¿quién responde?

La respuesta no suele encontrarse en la tecnología, sino en la responsabilidad profesional del usuario y en el alcance de sus pólizas de seguro. Porque, desde el punto de vista asegurador, utilizar inteligencia artificial no elimina la obligación de entregar un trabajo correcto.

 

Error de Inteligencia Artificial en trabajo Acodrid

 

La IA puede generar el documento, pero la responsabilidad sigue siendo del profesional

Uno de los errores más habituales es pensar que, si un documento ha sido elaborado con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial, la responsabilidad por un posible fallo recae sobre esa herramienta o sobre la empresa que la desarrolla.

En la práctica, no suele funcionar así.

Cuando un profesional entrega un informe, un contrato o un presupuesto a un cliente, responde por el resultado del trabajo que firma o presenta, con independencia de las herramientas que haya utilizado durante su elaboración.

La inteligencia artificial puede formar parte del proceso, igual que un software de contabilidad, una aplicación de cálculo o un programa de diseño. Sin embargo, la obligación profesional de revisar el contenido antes de entregarlo sigue existiendo.

Por eso, el foco del análisis no está en si el documento ha sido redactado mediante IA, sino en si el profesional ha ejercido la diligencia que razonablemente cabría esperar antes de utilizarlo.

 

El problema no es que la IA se equivoque, sino no detectar el error

Los modelos de inteligencia artificial pueden generar información incorrecta, omitir datos relevantes o interpretar de forma inexacta determinadas instrucciones.

Esto no significa que todas las respuestas sean erróneas, pero sí que el resultado debe ser revisado antes de incorporarlo a un documento profesional.

En determinados sectores, un pequeño error puede tener consecuencias importantes.

Por ejemplo, puede ocurrir que:

  • un contrato incluya una cláusula incompatible con la normativa aplicable;
  • un informe técnico cite una referencia incorrecta;
  • un presupuesto omita partidas esenciales para el desarrollo del proyecto.

En todos estos casos, el elemento determinante no suele ser que exista inteligencia artificial, sino que el documento haya sido entregado sin una validación profesional suficiente.

 

¿Puede responder el seguro de responsabilidad civil profesional?

Cuando un cliente reclama por un perjuicio derivado de un error profesional, la primera póliza que suele analizarse es el seguro de responsabilidad civil profesional.

Ahora bien, el hecho de haber utilizado inteligencia artificial no implica automáticamente que exista cobertura ni que quede excluida.

La aseguradora valorará aspectos como el origen del error, la actividad desarrollada, las condiciones de la póliza y las circunstancias concretas del siniestro.

En la práctica, la cuestión suele centrarse en determinar si el daño deriva de una actuación profesional cubierta y si el asegurado actuó conforme al nivel de diligencia exigible en su actividad.

Por este motivo, la utilización de herramientas de IA no sustituye los controles internos ni modifica, por sí sola, la naturaleza del riesgo profesional.

 

Cuando la inteligencia artificial también puede generar un ciberincidente

No todos los riesgos relacionados con la IA tienen que ver con el contenido de un documento.

Muchas herramientas funcionan en entornos cloud y requieren introducir información para generar respuestas. Dependiendo del tipo de plataforma utilizada y de las políticas internas de la organización, pueden surgir cuestiones relacionadas con la protección de la información.

Por ejemplo, un profesional puede incorporar a una herramienta de IA datos confidenciales de clientes, documentación interna o información estratégica sin haber analizado previamente las condiciones de uso del servicio.

En estos escenarios ya no hablamos únicamente de responsabilidad profesional, sino también de posibles riesgos relacionados con la seguridad de la información.

Aquí es donde las pólizas de ciberriesgos pueden adquirir relevancia, especialmente cuando existe una incidencia relacionada con la confidencialidad, la disponibilidad o el tratamiento de datos.

No obstante, la respuesta dependerá siempre del tipo de incidente y de las coberturas concretas contratadas.

 

Los protocolos internos son tan importantes como el propio seguro

La incorporación de inteligencia artificial al trabajo diario está llevando a muchas empresas a establecer procedimientos específicos sobre cómo debe utilizarse.

No porque la tecnología sea peligrosa en sí misma, sino porque resulta necesario definir quién puede utilizarla, para qué tareas y bajo qué criterios de revisión.

En actividades profesionales donde un error puede generar responsabilidad frente a terceros, disponer de protocolos internos ayuda a reducir riesgos y facilita demostrar que existían mecanismos de control razonables.

Entre las medidas que muchas organizaciones están implantando destacan la revisión obligatoria por un profesional antes de entregar cualquier documento generado con IA, la limitación del uso de información confidencial en plataformas externas y la definición de herramientas autorizadas por la empresa.

Estas medidas no sustituyen al seguro, pero sí reducen la probabilidad de que un error termine convirtiéndose en una reclamación.

 

La responsabilidad no desaparece porque intervenga una herramienta tecnológica

Existe una idea cada vez más extendida según la cual el uso de inteligencia artificial desplaza parte de la responsabilidad hacia la tecnología.

Sin embargo, desde la perspectiva jurídica y aseguradora, el cliente sigue contratando el criterio profesional de quien presta el servicio.

La herramienta puede acelerar procesos o facilitar determinadas tareas, pero no sustituye el deber de supervisión ni el juicio profesional.

Por ello, cualquier reclamación derivada de un informe, un contrato o un asesoramiento seguirá analizando la actuación del profesional que asumió el trabajo.

La tecnología forma parte del proceso, pero la responsabilidad continúa siendo humana.

 

¿Conviene revisar las pólizas ante el uso creciente de IA?

La expansión de estas herramientas está haciendo que muchas empresas se planteen si sus seguros actuales responden adecuadamente a esta nueva forma de trabajar.

No existe una respuesta única, porque dependerá del tipo de actividad desarrollada y de las coberturas contratadas.

Sin embargo, sí resulta recomendable revisar aspectos como:

  • el alcance del seguro de responsabilidad civil profesional;
  • las coberturas de ciberriesgos relacionadas con el tratamiento de información;
  • la adecuación de las pólizas a los procesos digitales actuales de la empresa.

La tecnología evoluciona rápidamente y los riesgos también. Revisar las pólizas permite comprobar si la protección sigue siendo coherente con la realidad operativa del negocio.

 

Preguntas frecuentes sobre inteligencia artificial y responsabilidad profesional

¿Si utilizo inteligencia artificial para redactar un informe, sigo siendo responsable del contenido?

. El hecho de utilizar una herramienta de IA no elimina la responsabilidad profesional sobre el documento entregado al cliente.

¿El seguro de responsabilidad civil profesional cubre errores relacionados con la IA?

Dependerá del origen del error, de las circunstancias del caso y de las condiciones específicas de la póliza.

¿Puede un cliente reclamar si un documento generado con IA contiene un error?

, si considera que ese error le ha causado un perjuicio y concurren los requisitos legales para exigir responsabilidad.

¿Qué relación tiene el ciberseguro con el uso de inteligencia artificial?

Puede resultar relevante cuando el uso de herramientas de IA implica incidentes relacionados con la seguridad o confidencialidad de la información.

¿Es recomendable establecer protocolos internos para utilizar IA?

. Definir criterios de uso, revisión y validación ayuda a reducir riesgos y a mantener un control adecuado sobre el trabajo realizado.

¿Es necesario informar al cliente de que se ha utilizado inteligencia artificial?

Dependerá del tipo de servicio, de las condiciones contractuales y de las políticas de cada organización. No existe una regla general aplicable a todos los casos.

 

La tecnología cambia, la responsabilidad profesional no

La inteligencia artificial está transformando la forma de trabajar de miles de profesionales y seguirá ganando protagonismo en los próximos años. Sin embargo, desde el punto de vista de la responsabilidad profesional, el principio sigue siendo el mismo: quien presta el servicio responde por el resultado entregado al cliente.

Por eso, incorporar estas herramientas exige algo más que aprender a utilizarlas. También implica revisar procesos internos, establecer controles adecuados y comprobar que las pólizas de responsabilidad civil profesional y ciberriesgos continúan adaptándose a la realidad del negocio.

En Acodrid ayudamos a empresas y profesionales a revisar sus programas de seguros para que la incorporación de nuevas tecnologías no genere vacíos de cobertura ni dudas cuando llegue el momento de afrontar una reclamación.

 

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