Una empresa decide automatizar parte de sus procesos con un algoritmo que clasifica, aprueba o calcula operaciones. Al principio, la eficiencia es incuestionable: menos errores humanos, más velocidad, mejor rentabilidad.
Hasta que algo falla. El sistema comete un error de cálculo, toma una decisión equivocada o aplica un criterio erróneo, generando pérdidas a un cliente.
Entonces surge la pregunta inevitable: ¿de quién es la responsabilidad? ¿Debe responder la empresa bajo su seguro de responsabilidad civil profesional (RC profesional) o se trata de un fallo cubierto por la RC tecnológica?

Automatización y responsabilidad: un nuevo terreno de conflicto asegurador
Cada vez más compañías incorporan sistemas automatizados, inteligencia artificial o algoritmos de decisión en sus operaciones diarias. Sin embargo, la ley y los seguros todavía evolucionan más despacio que la tecnología.
Desde el punto de vista jurídico, los daños derivados de la automatización pueden clasificarse en dos grupos:
- Errores en la prestación profesional: cuando el algoritmo sustituye tareas humanas, pero bajo supervisión o decisión final de la empresa.
- Fallos tecnológicos o de software: cuando el daño se produce por un defecto en el desarrollo, configuración o mantenimiento del sistema.
Esta distinción es fundamental, porque determina qué póliza responde. En muchos siniestros reales, el conflicto no surge entre empresa y cliente, sino entre aseguradoras discutiendo si el daño es “profesional” o “tecnológico”.
Cuándo aplica la responsabilidad civil profesional
La RC profesional protege a empresas o autónomos frente a errores, omisiones o negligencias cometidos en el ejercicio de su actividad.
Por tanto, si el algoritmo actúa como una herramienta de trabajo, y el error deriva de una mala supervisión, falta de control o aplicación incorrecta, el siniestro suele considerarse de naturaleza profesional.
Ejemplos típicos:
- Una consultora automatiza informes financieros y el algoritmo aplica un parámetro erróneo no revisado.
- Una empresa de arquitectura usa software de cálculo estructural sin verificar sus resultados.
- Una firma de marketing delega decisiones de inversión en un modelo automatizado sin validar su configuración.
En todos estos casos, el fallo es atribuible a la empresa por falta de diligencia profesional, aunque el error técnico lo cometa el sistema.
Cuándo interviene la responsabilidad tecnológica
La RC tecnológica, en cambio, cubre daños derivados de defectos o fallos en software, hardware o sistemas informáticos.
Es el seguro adecuado cuando el perjuicio procede de un error en el desarrollo, programación o mantenimiento del algoritmo.
Por ejemplo:
- Un proveedor implementa un modelo de IA con un bug en el código que genera decisiones erróneas en cascada.
- El sistema automatizado falla tras una actualización no testeada adecuadamente.
- Un tercero integra una API mal documentada que altera los resultados del algoritmo principal.
En estos casos, la responsabilidad recae sobre quien desarrolla o mantiene el sistema, no sobre quien lo usa, salvo que existan fallos de supervisión.
El punto intermedio: responsabilidad compartida
En la práctica, muchos siniestros combinan ambos componentes: un error técnico y una falta de control profesional.
Una empresa usuaria puede ser responsable frente al cliente por no haber verificado los resultados del algoritmo, mientras que el proveedor tecnológico puede serlo por un defecto de programación.
La aseguradora de RC profesional cubrirá el daño derivado del servicio prestado, y la tecnológica, el originado por el fallo del sistema.
Sin embargo, la frontera suele difuminarse cuando el algoritmo fue desarrollado internamente o forma parte de un proceso híbrido.
De ahí que sea habitual incluir cláusulas de delimitación en ambas pólizas, definiendo con precisión los actos cubiertos y los límites de responsabilidad cruzada.
Qué debe analizar la empresa en sus pólizas
Para evitar lagunas de cobertura, las empresas que usan automatización deberían revisar tres aspectos clave:
- Definición del riesgo asegurado: comprobar si la póliza profesional excluye “errores informáticos” o si la tecnológica limita la cobertura a desarrollos propios.
- Cobertura cruzada: verificar si el seguro contempla actos realizados mediante herramientas automáticas o software de apoyo.
- Límites y sublímites por fallos algorítmicos: algunas aseguradoras fijan un máximo específico para siniestros derivados de IA o automatización.
También conviene que el contrato con el proveedor tecnológico incluya cláusulas de indemnidad y garantías de mantenimiento. Sin ellas, la aseguradora puede negarse a cubrir por falta de diligencia en la contratación.
Riesgos emergentes: el algoritmo como “profesional”
La introducción de inteligencia artificial en decisiones automatizadas (selección de personal, scoring crediticio, recomendaciones médicas o análisis de riesgos) ha generado una nueva figura: el “error algorítmico”.
Aunque no existe todavía un régimen jurídico específico, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) impondrá en breve obligaciones de trazabilidad y auditoría.
Eso significa que, a efectos de responsabilidad, el uso de un algoritmo sin control humano podrá considerarse negligencia.
En el ámbito asegurador, esta tendencia ya ha llevado a las compañías a ofrecer pólizas mixtas de RC profesional + tecnológica, destinadas a cubrir precisamente las zonas grises entre error humano y fallo automatizado.
Preguntas frecuentes (FAQs)
¿Un error de un algoritmo se considera negligencia profesional?
Sí, si la empresa no verificó los resultados o confió ciegamente en el sistema sin control adecuado.
¿Y si el error proviene del desarrollador externo?
Entonces puede ser responsabilidad tecnológica, pero la empresa usuaria sigue siendo responsable frente a su cliente final si no prueba que el fallo fue ajeno a su control.
¿Las pólizas de RC profesional cubren software propio?
Depende. Algunas lo excluyen expresamente, obligando a contratar una póliza tecnológica separada.
¿Qué ocurre si el algoritmo usa datos incorrectos o sesgados?
Si el sesgo proviene de una mala configuración o selección de datos, se considera negligencia profesional. Si es por un fallo técnico, podría ser tecnológico.
¿La aseguradora puede negar cobertura por uso de IA no certificada?
Sí. Algunas pólizas imponen la obligación de usar soluciones con validación o auditorías externas.
¿Puede haber doble cobertura?
Sí, pero la aseguradora aplicará el principio de proporcionalidad: cada póliza responde en la medida en que el daño derive del riesgo que cubre.
¿Qué documentación conviene conservar ante un fallo?
Logs del sistema, registros de entrenamiento del algoritmo, decisiones automáticas y evidencias de supervisión humana. Es lo que demostrará diligencia.
¿El seguro de ciberriesgo también podría intervenir?
En algunos casos sí, si el fallo produce fuga de datos o vulneración de seguridad informática.
Cómo prevenir responsabilidades por automatización
Para reducir la exposición, las empresas que utilicen sistemas automatizados deberían:
- Implementar controles de supervisión humana en los procesos críticos.
- Documentar las versiones, decisiones y parámetros de los algoritmos utilizados.
- Auditar periódicamente los resultados y corregir sesgos o errores detectados.
- Formalizar contratos claros con proveedores tecnológicos, con cláusulas de responsabilidad compartida.
- Alinear su seguro profesional y tecnológico para cubrir ambas vertientes del riesgo.
La prevención técnica y contractual es tan importante como la cobertura aseguradora. Un buen protocolo de control puede ser la diferencia entre una reclamación asumible o una exclusión total.
Conclusión
Los errores derivados de la automatización no son solo un problema técnico: son un desafío jurídico y asegurador.
Cuando el algoritmo se equivoca, la empresa no puede escudarse en la tecnología; sigue siendo responsable de las decisiones que automatiza.
Determinar si el daño se ampara en una póliza de RC profesional o tecnológica dependerá de cómo se diseñó, supervisó y mantuvo el sistema.
La clave está en prever ese riesgo antes de implementarlo: auditorías, contratos claros y pólizas que se hablen entre sí.
En Acodrid, ayudamos a empresas y startups a revisar sus seguros de responsabilidad profesional y tecnológica para adaptarlos a entornos de automatización y uso de inteligencia artificial, garantizando que un fallo algorítmico no se convierta en un vacío de cobertura.
